I first met Dr. Jorge Rabinovich years ago, when he reached out to me after reading my scientific publication on a population matrix in wildlife ecology. The matrix shared the structure for guanaco (Lama guanicoe), a wildlife species in South America of great significance to conservation and society. That email started a nearly decade-long virtual friendship, the contemporary version of a pen pal as well as a scientific collaboration.
Jorge and I set out to simulate guanaco dynamics to answer an urgent question in Argentina: “How can we balance grass consumption to simultaneously support local grazing economies and guanaco?” We invited postdoc Jen Grauer to join our team as the third and final scientist.
Our team holds PhDs awarded 57 years apart (1967 Jorge, 2024 Jen), producing a scientific synergy that cannot be achieved when all are young. We leveraged ecological methods first coined in the 1940s, made faster by simulation technologies of the 2020s, then reported our work in English and Spanish, bringing the scientific discoveries to local Argentine communities and ushering in a postdoctoral award for Jen in community engagement.
During this collaboration, our team welcomed baby Lydia to the world. And in heart-wrenching news, Jorge passed away during journal revisions.
I discovered that the loss of a friend and a colleague hurts no less despite having never met Jorge in person. And in news that would make Jorge rejoice, we just received a message that our guanaco publication has been accepted at Ecological Modelling.
In mathematics, we define our nearness to the science by our Erdős Number, the degree of separation between scientists and Paul Erdős, as measured through co-authorship on publications. Given Jorge’s decades of important science in ecology, scores of publications, thousands of citations, and, as evidenced through our story, willingness to forge collaborations with scientists all over the globe, it gives me solace to think that we should create a Rabinovich Number in ecology.
While I have an Erdős Number of 4, my proudest career achievement is that I have a Rabinovich Number of 1.
Rest in peace, Jorge.
Brenda Hanley
Spanish translation
Las amistades que construye la ciencia
Tres generaciones de científicos que abarcan dos continentes, trabajando en dos idiomas hacia una importante solución ecológica en un planeta compartido.
Conocí por primera vez al Dr. Jorge Rabinovich hace años, cuando se puso en contacto conmigo después de leer mi publicación científica sobre una matriz poblacional en ecología de la vida silvestre. La matriz compartía la estructura para el guanaco (Lama guanicoe), una especie silvestre de gran importancia para la conservación y la sociedad en Sudamérica. Ese correo electrónico inició una amistad virtual que duró casi una década, una versión contemporánea de los amigos por correspondencia, además de una colaboración científica.
Jorge y yo nos propusimos simular la dinámica de los guanacos para responder una pregunta urgente en Argentina: “¿Cómo podemos equilibrar el consumo de pasto para apoyar simultáneamente a las economías locales basadas en el pastoreo y a los guanacos?”. Invitamos a la investigadora posdoctoral Jen Grauer para que fuera la tercera y última científica de nuestro equipo.
Nuestro equipo reúne doctorados obtenidos con 57 años de diferencia (1967 Jorge, 2024 Jen), produciendo una sinergia científica que no puede lograrse cuando todos son jóvenes. Aprovechamos métodos ecológicos concebidos por primera vez en la década de 1940, acelerados por las tecnologías de simulación de la década de 2020, y luego informamos nuestro trabajo en inglés y español, llevando los descubrimientos científicos a las comunidades locales argentinas y contribuyendo a que Jen recibiera un reconocimiento posdoctoral por su labor de vinculación comunitaria.
Durante esta colaboración, nuestro equipo dio la bienvenida al mundo a la bebé Lydia. Y en una noticia desgarradora, Jorge falleció durante las revisiones del artículo para la revista científica.
Descubrí que la pérdida de un amigo y colega no duele menos por no haber conocido nunca a Jorge en persona. Y en una noticia que habría llenado de alegría a Jorge, acabamos de recibir un mensaje informándonos que nuestra publicación sobre el guanaco ha sido aceptada por la revista.
En matemáticas, definimos nuestra cercanía a la ciencia mediante nuestro Número de Erdős, el grado de separación entre los científicos y Paul Erdős, medido a través de la coautoría de publicaciones. Dadas las décadas de importantes contribuciones de Jorge a la ecología, sus numerosos artículos científicos, miles de citas y, como demuestra nuestra historia, su disposición a forjar colaboraciones con científicos de todo el mundo, me reconforta pensar que deberíamos crear un Número Rabinovich en ecología.
Aunque tengo un Número de Erdős de 4, el logro del que más orgullosa me siento en mi carrera es tener un Número Rabinovich de 1.
Descansa en paz, Jorge.
Brenda Hanley